Dreaming Amazonia es un hermoso poema coreográfico
FOTO: Augusto Soledade
Dreaming Amazonia (en español, Soñando Amazonia) es un trabajo interdisciplinario creado por el coreógrafo Augusto Soledade para su grupo Brazz Dance Theater. Esta obra, de aproximadamente una hora de duración, se estrenó el fin de semana pasado en el Colony Theater de Miami Beach, como parte de la programación del Miami Dance Festival, que organiza Delma Iles y Momentum Dance Company.
Soledade (bailarín, coreógrafo y profesor universitario) fundó Brazz Dance Theater en 1998. Esta es una pequeña compañía cuya misión es promover la producción de danza como forma de arte trayendo conocimiento cultural y artístico a la comunidad a través de conciertos, clases y de talleres de la danza.
Soledade fusiona la danza contemporánea con elementos de Afro-Brazilian dance y afirma que su trabajo debe ser identificado como Afro-fusion. Nunca como danza brasileña folclórica o tradicional.
Dreaming Amazonia es el resultado de casi dos años investigando la situación actual del bosque del Amazonas como ecosistema de las comunidades indígenas para colocarlo junto al ecosistema de los habitantes de ciudad.
El objetivo principal era representar a través de la danza las realidades complejas y universales (definitivamente, no exclusivas de la Amazonia) de la dicotomía urbano versus rural. Particularmente, el trabajo se centró en las relaciones del hombre con otros ambientes vivos, y el potencial de transformar nuestros alrededores como resultado de nuestra interacción con el mundo.
Por suerte, el resultado no es una pieza didáctiva o un discurso panfletario sino un hermoso poema coreográfico que se apoya en música original del compositor cubano-americano Orlando García e imágenes en video del polaco Jacek Kolasinski.
La música de García es un universo sonoro que dialoga con los movimientos de los bailarines y las imágenes en video. Por su parte, Kolasinski contribuye también con una instalación en el vestíbulo del teatro y en las piernas del escenario con la cual el público puede interactuar antes y después de la función.
Todos ellos hacen que Dreaming Amazonia resulte ser una sorpresa muy agradable, porque obliga a reconsiderar cualquier opinión anterior sobre el talento de Soledade como director artístico y coreógrafo.
En la quinta y última edición del Miami Beach Dance Festival (que tuvo lugar el año pasado y es el antecedente directo del Miami Dance Festival) Soledade presentó un trabajo interesante pero fallido titulado A Foot for Samba (en español, Un pie para la Samba). Nada en A Foot for Samba sugería que Soledade fuera capaz de lograr algo como Dreaming Amazonia.
Este trabajo absolutamente conseguido, con seis bailarines y organizado en tres secciones básicas (urbana, rural y ritual) que se sienten más bien como estrofas, es una mise-en-scène elegante sobre la sofisticación de los espacios construídos (esos cubos invertidos convertidos en base para columnas delgadísimas que no son otra cosa que cables) en contraste con la franqueza de los elementos naturales.
Dreaming Amazonia es también un ejercicio de participación. Antes de comenzar la función el propio Soledade distribuye algunas pequeñas plantas entre el público. Un poco mas tarde, los espectadores son requeridos en escena para colocar las plantas en lugares específicos y regresar después a sus asientos.
Sin las limitaciones de espacio de A Foot for Samba (que tenía lugar en una superpoblada azotea) Soledade tiene ahora todo el escenario para mover a sus bailarines y demuestra que sabe como hacerlo.
Es evidente que el trabajo fue creado con un fuerte componente de improvisación (probablemente es de ellos el sentido de rima interna que tiene Dreaming Amazonia) pero hay que reconocer que Soledade le hace demandas extenuantes a sus bailarines (Danielle Williams, la extraordinaria Ilana Reynolds, Kamaria Dailey, Melissa Meinnis, Rashad Wolson y Vaughn Newman Jr.) y estos responden con tenacidad infatigable.
Al final, el público los premia con una gran ovación de pie, pero no los abandona. Simplemente se acomoda en los asientos para participar en una sesión de preguntas y respuestas.
Ya para entonces es un hecho que el estreno de Dreaming Amazonia ha de quedar en los anales de la danza en Miami como un triunfo artístico para Soledade y uno de los momentos culminantes de este festival.
Dreaming Amazonia (en español, Soñando Amazonia) es un trabajo interdisciplinario creado por el coreógrafo Augusto Soledade para su grupo Brazz Dance Theater. Esta obra, de aproximadamente una hora de duración, se estrenó el fin de semana pasado en el Colony Theater de Miami Beach, como parte de la programación del Miami Dance Festival, que organiza Delma Iles y Momentum Dance Company.
Soledade (bailarín, coreógrafo y profesor universitario) fundó Brazz Dance Theater en 1998. Esta es una pequeña compañía cuya misión es promover la producción de danza como forma de arte trayendo conocimiento cultural y artístico a la comunidad a través de conciertos, clases y de talleres de la danza.
Soledade fusiona la danza contemporánea con elementos de Afro-Brazilian dance y afirma que su trabajo debe ser identificado como Afro-fusion. Nunca como danza brasileña folclórica o tradicional.
Dreaming Amazonia es el resultado de casi dos años investigando la situación actual del bosque del Amazonas como ecosistema de las comunidades indígenas para colocarlo junto al ecosistema de los habitantes de ciudad.
El objetivo principal era representar a través de la danza las realidades complejas y universales (definitivamente, no exclusivas de la Amazonia) de la dicotomía urbano versus rural. Particularmente, el trabajo se centró en las relaciones del hombre con otros ambientes vivos, y el potencial de transformar nuestros alrededores como resultado de nuestra interacción con el mundo.
Por suerte, el resultado no es una pieza didáctiva o un discurso panfletario sino un hermoso poema coreográfico que se apoya en música original del compositor cubano-americano Orlando García e imágenes en video del polaco Jacek Kolasinski.
La música de García es un universo sonoro que dialoga con los movimientos de los bailarines y las imágenes en video. Por su parte, Kolasinski contribuye también con una instalación en el vestíbulo del teatro y en las piernas del escenario con la cual el público puede interactuar antes y después de la función.
Todos ellos hacen que Dreaming Amazonia resulte ser una sorpresa muy agradable, porque obliga a reconsiderar cualquier opinión anterior sobre el talento de Soledade como director artístico y coreógrafo.
En la quinta y última edición del Miami Beach Dance Festival (que tuvo lugar el año pasado y es el antecedente directo del Miami Dance Festival) Soledade presentó un trabajo interesante pero fallido titulado A Foot for Samba (en español, Un pie para la Samba). Nada en A Foot for Samba sugería que Soledade fuera capaz de lograr algo como Dreaming Amazonia.
Este trabajo absolutamente conseguido, con seis bailarines y organizado en tres secciones básicas (urbana, rural y ritual) que se sienten más bien como estrofas, es una mise-en-scène elegante sobre la sofisticación de los espacios construídos (esos cubos invertidos convertidos en base para columnas delgadísimas que no son otra cosa que cables) en contraste con la franqueza de los elementos naturales.
Dreaming Amazonia es también un ejercicio de participación. Antes de comenzar la función el propio Soledade distribuye algunas pequeñas plantas entre el público. Un poco mas tarde, los espectadores son requeridos en escena para colocar las plantas en lugares específicos y regresar después a sus asientos.
Sin las limitaciones de espacio de A Foot for Samba (que tenía lugar en una superpoblada azotea) Soledade tiene ahora todo el escenario para mover a sus bailarines y demuestra que sabe como hacerlo.
Es evidente que el trabajo fue creado con un fuerte componente de improvisación (probablemente es de ellos el sentido de rima interna que tiene Dreaming Amazonia) pero hay que reconocer que Soledade le hace demandas extenuantes a sus bailarines (Danielle Williams, la extraordinaria Ilana Reynolds, Kamaria Dailey, Melissa Meinnis, Rashad Wolson y Vaughn Newman Jr.) y estos responden con tenacidad infatigable.
Al final, el público los premia con una gran ovación de pie, pero no los abandona. Simplemente se acomoda en los asientos para participar en una sesión de preguntas y respuestas.
Ya para entonces es un hecho que el estreno de Dreaming Amazonia ha de quedar en los anales de la danza en Miami como un triunfo artístico para Soledade y uno de los momentos culminantes de este festival.